Venía no muy feliz, y era consciente de que se hacía 365 días de, para mí, el que fue el peor momento por mucho tiempo, un momento de comenzar de cero, tanto sin la persona a la que quisiste, como sin muchos familiares que te dejan casi a la vez, pero de poco menos ha sido el giro que he pegado, unos 360 grados. Una vuelta rápida, un mareo, del que aprendo sensaciones nuevas, apenas me tambaleo, y me pongo ipsofacto en pie, mismo punto de partida.
Honestamente, no tenía demasiadas ganas de salir, no guardo duelo ni me importa, pero estos días estoy más reflexivo, estudioso y enfocado en las cosas más pequeñas de la vida, sin embargo, el profesor más sabio que he conocido en un aula me ha mirado a los ojos, tras explicar las mayores maravillas de su vida, las mayores hostias, los mayores 'qué nunca dije', cuántas veces fue demasiado tarde para (...) y ha insistido, hasta en seis ocasiones: vivid, vivid, no dejéis nada para el próximo día por hacer, decir, querer, montar o arreglar, que la carrera será, pero vosotros no. No son las palabras en sí, al fin y al cabo cualquiera, con más o menos oportunidad, te las puede concatenar, es el hecho de que te miren a los ojos, y cómo lo hagan. Lo mismo que diferencia a una persona que te habla por decreto, y otra que lo hace de forma muy esporádica, pero tan acertada, que es un pilar para ti.
Y quizá eso me ha impulsado a darme el descanso, aunque esté en cama JAJAJAJA, que necesitaba, a salir, a contagiarme de nuevo de conversaciones, gente, Filosofía, no recluirme, decir a quienes quiero cuánto lo hago, reservar plaza para excursiones que deseo realizar, no importa cómo, cuándo ni con quién, a no cancelar la pedazo de observación de mañana de Marte, que estará trigenial, y a quedar, de nuevo, de fiesta el viernes con amigos que no veo desde abril y nadie me garantiza que estén ahí siempre, algo que no me veía haciendo al comienzo de la semana, pero vuelvo a ver esos ojos mirándome, con más ternura hacia la vida, que asco hacia la muerte, invitándome a vivir, salir, hacer lo que nunca se repetirá y, sobre todo, esos ojos que (como hoy en esta persona y estos días en otras tantas he podido apreciar, en el sentido literal de la palabra) te hablan solos, te comen, te abrazan y a la vez, te desplazan.
Supongo que mañana, salvo que se nuble -que es la suerte de mis días-, vendré contento por la charla y la observación. Si se nubla, vendré contento por la charla. Pero no perderé lo que me está costando ganar. El problema era de filosofía de vida, el problema está cuando tienes las ganas y el potencial cognitivo (llevo todo al día y, realmente, estoy sobresaliendo en todo), pero pierdes, a ratos, el 'porqué'. Sin embargo, dijo un señor llamado Nietzsche, que quien tiene un porqué para vivir, se puede enfrentar a todos los cómos. Así que hoy, olvidando el quién, el dónde, o el cuándo, y olvidando el 'por qué', he dado la vuelta a esta inútil pregunta para la que no tengo respuesta para seguir viviendo, porque me he percatado de que ¡su respuesta es la vida misma!, y la he reducido al simple 'cómo'. Creo que todas estas últimas semanas me he preguntado demasiado el porqué de las cosas, el cuándo se iban a disponer, o incluso con quiénes contaba, a todos los niveles, sobre todo el de los círculos que he ido perdiendo este tiempo atrás y los que estoy creando estos días, cuando, realmente, la pregunta a contestar era el por qué pensaba en disposiciones, cosas, personas, círculos, etc. He caído en un juego de digresiones estúpidas, pero está superado. Ayer, de hecho, ya puse en orden todo lo que va a ser de estas cosas a corto y medio plazo, porque no puedo asegurar nada a largo. Cuando quieran sucederse todas y cada una de ellas estos próximos días, iré dando a conocer resoluciones. Pero debo preparar mi mente para otros escenarios y no es opción dar vueltas a lo que es o sí o no. Ya tengo el cómo voy a vivir, cómo voy a vivirlo con quién, como voy a vivirlo cuándo, cómo voy a vivirlo dónde... Las dudas me matan y son infinitas, pero si las pongo en órbita alrededor de un cómo y no un 'por qué', puedo explicarlas. Cambiar el signo de la ecuación y pasar al lado contrario. Y...
¿Cómo quiero vivirla? Eso es lo que ya sé hacer y, por tanto, podría enfrentarme a cualquier pregunta que se me pase por la mente en las peores noches. Vuelvo en mí, se acabó el desajuste. Comienza un jueves de Astronomía pura y dura, un jueves 06:00-24:00 en pie, un viernes de fiesta con la mejor gente con la que puedo contar a día de hoy, para hablar, confesarme, sincerarme en lo sucedido y echarme unas risas, como hace mes y poco sucediese un 22 de septiembre en EEl Carmen (¡ENFERMO TAMBIÉN, JODER!), y el fin de semana, ya veremos si no estoy en cualquier risco de Nàquera o Serra con el móvil a 50 kilómetros, apagado, en casa, mientras yo diviso lo enorme que es el Golfo de Valencia, a 800 metros de altitud. Es como quiero vivir la vida, a lo grande, viendo todo reducido, alejado de lo poco importante o mundanal, de fiesta, siempre con un cómo y su porqué relacionado en mente para no caer en errores o precipitaciones, y dispuesto a morir por una mirada, como hoy. No preguntéis por qué.
Es el sonido de este enjambre
golpea mi cabeza, y me retuerce, y siente hambre
subido en la marea que sólo mece este mar de calambre
me arde la conciencia cuando entro.
Yo... que sólo se llora por dentro vigilo la presión de mi ataúd, o es lo que intento,
conozco mi talento, mi virtud, y mi defecto,
y el eterno rechistar de la actitud al que me enfrento
en este azul baúl de invierno, ¡que no deja volar!
Yo tengo una vida fabricada con sentencias,
está tiñendo gris este cielo de apariencias,
de mis carencias de triste arrepentido
por inercia voy perdiendo el sentido.
Me siento solo y escribo, decido cada verdad
reacio a mi soledad, en un palacio edifico
cada sonámbulo grito, medito por no escapar
estaba escrito, mi delito es una estrella fugaz.
Yo sólo evito, ser uno más que juzgue,
ya tuve muchos sueños y, por eso, mis delitos fueron dulces.
Di de bruces, con luces que querían ser estrellas
vendían la brillante por vasos o botellas de cristal.
De una vida espiral, nos veremos al final
de este vaso a punto de consumirse; es igual
el próximo tren va a efectuar
su entrada en la estación, y yo no quiero bajar de este lugar
borracho, y apartado de los focos.
El lenguaje del carisma está hecho para pocos
y arte es la manera que tuvimos de hablar
lo que olvidamos lo de cuerdos y no oímos lo de locos.
Encerrados en la nostalgia que provoca esta angustia
hago magia para evitar la asfixia.
La industria de sueños que ha creado mi anorexia
acaricia una bestia que hace vomitar mi rabia,
tengo un ego bulímico que aprieta
los dedos de mi inmadurez al paladar de cada meta
que me puse, y la casilla de salida está ocupada
ya usé mis comodines, y ahora no me queda nada que apostar.
Todo por decir, mucho que olvidar
y millones de lugares donde ir, yo sé que hablo para afuera pero grito para adentro y sentencio, ¡en mi paraíso de silencio!
Tengo una obsesión con la felicidad en vida
cierta aversión hacia el dolor, y no la muerte,
con la convicción de bala perdida
hoy vine a verte, descalzo y apartado de la gente.
Diluvia el latir de las gotas de este mar
de niño sueñas vivir, de adulto quieres soñar
y ¿Qué nos queda?, algo de beber en la encimera
y un reloj que por más que le grito no sabe esperar.
Dos primaveras, un verano con frío,
he regalado el otoño, pero el invierno es mío.
En el ocaso de esta mente enamorado del lenguaje
por si acaso siempre tengo listo el equipaje.
Dibujo formas con un alma gastada
y mi cerebro gastado está atascado en la cascada
de patadas y empujones de una vida imprevisible
salimos a gritar para sentirnos más libres
y volar entre arena de playa
castillos en la orilla, el sonido del mar en la toalla
sombrillas, debajo de un silencio que hace fuerte
solo quiero que el verano llegue antes que la muerte.
Saber me ha acompañado, vaya misterio
pasamos media vida preparando el cementerio
Dios, tan simple lo que quiero decir
que … ¡no existe el flúor que obligue a sonreír!
Con las estrellas por techo, un sólo agujero en el pecho
un par de botellas y, dicho, no consigo andar derecho
yo muevo ficha y estrecho el camino que saca del juego, mis mejores amigos se llaman soledad y ego
La vida es un pañuelo y una mierda
la vida es el placer para un niño en la hora de la merienda
un guiño, perder las riendas y la calma ¡que el cuerpo no sabe llorar, lo que llora es el alma!
Y este cuerpo me hace de celda
medio camino en balde perdido y en la reserva
dejadme en mi mar de calambres
y chica, recuerda, espero sentado en tu puerta.
Fumándome un cigarro, viviendo en las nubes
escribiéndote en el barro el dolor de los Lunes
el cansancio del despertador a las seis y pico
soledad, dieciséis años, seria busca chico en la consulta
de mi psicólogo que es un monólogo que insulta
donde solo hablo yo y acabo echándome las culpas.
por casi todo, lo que hago solo,
por eso lloro, aunque en el fondo me gusta.
Disfruto más conmigo que sin ti
si te digo: “mi enemigo no eres tú, pero no me excluyo a mi”
quizás sea ese el problema, un S.O.S en cada tema
pase que pese un poco pero no aguanto si quema
y que mas da no llena, yo roto y tu entera
me mastica el miedo desde fuera
es lo de siempre, ¿Quién cojones se salva? si el cuerpo no sabe llorar, lo que llora es el alma.
Miles maneras de ver llover
escuchar gotas caer y una razón para mojarse entre quedarse, volver y nunca irse la puñalada de tener que decidirse
decido el precio, tengo un negocio
turismo y ocio al borde del precipicio
que cada necio busque socio
yo grito en silencio en cada canción.
Soy un preso suicida, un furtivo,
el ultimo latido de una vida sin pruebas ni sentido
y todo lo que ha ocurrido está por ver
si quieres estar vivo te lo tienes que creer nadie va a demostrarte lo que ha visto no es pienso y luego existo es pienso y luego duele y solo sufro
me visto con mi único traje
el corazón desnudo y el alma de camuflaje
juego a ser más listo, redacto el paisaje
me enfrento al coraje, de no ser nadie y ser uno mismo
me traje directo del abismo
un nudo en la garganta que no sé deshacer, no se deshace.
Miro hacia fuera y pienso en como cojones
voy a parar esta sangre a borbotones
es porque me quiero por lo que hago y no por lo que soy
¡si tengo que morir, matadme hoy!
Lloro para dentro porque puedo, lloro porque quiero,
porque me hace gritar y verme entero
y me estoy descomponiendo en otra mierda de canción
y yo, estoy llorando por mi mierda de canción.
Y por ella salgo y entro del féretro de un cuerpo sin calor sé que este dolor solo confirma que no he muerto y tengo una razón para vivir que soy yo y la muy puta se me está escondiendo dentro.
El asunto es abusar de la fe
presunto obseso mi excusa se basa solo en placer
solo uso besos de musa y no me sacia el café
soy un poeta en desuso que no sabe que va a ser.
Y yo, en lo que sea pero seré el primero
no guardo ni un trozo de vida que siga entero
seguir entero es lo que pido y con priva
y que cada día sea Enero y sentir Enero en la cima
y tú, tan muerto como yo igual de esclavo
la forma de mi vida es la de un ocho tumbado
morimos solo, yo resucito acompañado
escribiendo piedad en un cristal empañado
Voy a escribir hasta dejar de conocerme y que mañana no volváis a verme que el futuro es volver a nacer porque mañana será lo que guardaste de ayer
volver a ver la despedida entre sol y una botella vacía
guardar el humo que entre anillo me fía
un consuelo, borracha veo mi alma en el suelo que desvaría
juega a dejar de ser mía.
Voy a alejarme, ayer de nuevo desperté tarde creo que desde el Martes la muerte viene a buscarme y fue que dije: “Oh Dios, quiero ser libre”, y él bajo y me dijo: “hijo, elige tu el calibre”
Ha sido una semana rara. No voy a resumirla. Tenéis en negrita todo lo importante, para ahorraros leer mucho más, o ir a lo que queráis. Primero resumiré un poco estos días, luego mis sensaciones, después os daré las gracias a muchas personas, más tarde os recordaré a otras y, finalmente, lanzaré un mensaje al vuelo. Por si queréis saltaros la parafernalia. Las resumo cuando sé que el cambio en mi perspectiva, o el paso del tiempo, no las convertirán en nostalgia y volver a leerlas supondrá no sentir demasiado. Están en borradores, y dudo que los publique a corto plazo, pero esta semana escribí, en domingo, quizá los textos más desoladores en meses, en lunes, los más tristes, en martes, los más diáfanos, insulsos, autobiográficos... y hoy no he querido escribir al respecto. El sábado, curiosamente, sólo nacía de mí agradecer. Así que, sólo porque el sábado sucediese 'no sé el qué', que me hizo escribir lo único bueno de la semana, y porque eso bueno fuese 'agradecer', mi 'reflexión' de hoy no serán más que agradecimientos a esas personas que han estado, poquitas, ahí cuando todo se ha tambaleado. Si alguna no está, o bien es porque no ha estado, como es lógico, o bien es porque sigue. Soy responsable de lo que digo, pero no de lo que se entienda, como siempre repito al escribir. Así que, pasemos.
The XX - Lips
Quizá esta semana haya sido tremendamente mala, pero en un futuro pueda recordarla de otra manera, quizá haya sido una excepción, y todos los pensamientos del pasado que se han vuelto a ceñir sean espejismos en el desierto. Si puedo resumirla es en el domingo en que más solo me he sentido del año, el lunes más triste en meses porque soy incapaz de dar puntada e hilo a la vez, el martes más inocuo y fútil del mes, quizá salvado porque mi cabeza se puso en serio a trabajar y a sacar toda la materia adelante, como si algo ahí dentro, rodeado de tanto caos, se conectase y dijese 'vamos a darle la vuelta a esto', y un miércoles de astenia. Dicho así, suena hasta a realismo crudo, te lo firma Bukowski en un delirium tremens. Quizá tenga que ver el hecho de haber leído 'Bonjour tristesse' y que, en un lío de emociones por varias partes, éste (casi) termine con el diálogo sobre amor y su definición más serios, duros y dolorosamente ciertos que he leído, y me haya hecho ver que no lo hay donde creía que sí, y que lo hay donde, a veces, no miro.
A estas horas me 'convocan para un partido'. Cito textualmente los mensajes que me llegan por WhatsApp, no son metáforas de las mías. Es Halloween (¿cuántos de ellos sabrán, siquiera, qué se celebra?), así que dejémoslo en que es la noche de los muertos vivientes por la de borrachos privados, tan siquiera, de propiocepción que ves por la calle a estas horas. A estas horas, no me importa decirles, y abrir la aplicación por primera vez en mucho tiempo, mientras uno comenta 'menudo ciego me pillaré' y otro lo secunda con un 'tú y todos', que yo no. Yo estaré aquí, viendo una película si una amiga me recomienda alguna, que lleva ya bastantes vistas y me 'cala', seguramente pensando en cosas estúpidas que para mí ahora son de importancia cabal y, quién sabe, si mirándome temario para agradecérmelo en un futuro. Estaré aquí, pensando, pensamiento disgregado, sin forma, un rato reposado, con momentos pasados que, realmente, y por un proceso de acreción, se hacen con los inmediatamente anteriores y posteriores, como si esto fuese una historia, con su epílogo y prólogo, y en otro rato contestaré rápidamente conversaciones de amigos que han ido degenerando en conocidos. Quizá me hable una persona que he conocido fuertemente estos días en que otras se han mantenido, otras han caído, otras han vuelto y otras se han reafirmado, y quizá, con suerte, me vaya a dormir más tranquilo. Lo que sí haré será resetearme, mi semana ha sido domingo-miércoles, mañana comienza una festividad, un mes nuevo, realmente el penúltimo antes de exámenes, y mañana debe estar todo en su sitio. No quiero ni debo caer en el error de cerrarme a todo, como el año pasado, para obtener mejores resultados, porque ni los últimos son prioritarios ni lo primero es beneficioso, pero tengo que meter una marcha más, paradójicamente, para que se me bajen las revoluciones. Siento que todo es igual, lo mire cuando lo mire. A mediados y finales de septiembre, me autorrefería como 'ausgebrannt'. Puedo extrapolarlo al día de hoy después de haber sucedido de todo. Hace unos meses me refería a cuestiones que estaban comenzando a ser como 'proyectos de futuro' y, llegado ese futuro, ya no sabes ni cómo denominarlos, ni cómo posicionarte en ellos: '¿Proyectos de pasado?', suena a final , y asusta. Me sentía, quizá, motivado en mi campo, pero asqueado por sus docentes. Sigue así. Han entrado y salido personas, materias, profesores, familiares, momentos positivos, negativos, de los mejores, de los peores... y cuán similares deben haber sido entre sí, los buenos para lo bueno, y los malos para lo malo, que en este equilibrado 50-50, nada ha cambiado.
Tengo un grave vicio, que es empezar leyendo un libro por el final, y no terminar una película hasta que no hayan salido todos los créditos, porque detrás de lo que proyecto, en este caso mi vida, hay mucha gente que pasa desapercibida, muchos 'nadies', muchos n'importe qui, que hacen posible que siga adelante, que se proyecte, que pasan rápido por ahí en mi mente sin que me quede, muchos días, ni a pensarlos. Siempre dejo lo importante para el final, y diré que, si bien soy el director y el guionista, muchas personas han marcado el ritmo, le han puesto imagen, incluso la han animado, en todos los sentidos, y por eso debo decir que lo único importante que vengo a decir en este artículo es que, lo más crucial, para mí, han sido, son y serán, los apoyos externos. Hay miles de personas con quienes intercambiar palabras, centenares con quienes intercambiar palabras y momentos, decenas con quienes hablar, y sólo una o dos con quienes hablar y compartir vida. Esta semana hubo poquitas, por eso, merecen su lugar. No sentí mucho apoyo externo, pero no lo necesité. Los gatos, de siete vidas, se lamen sus heridas. Pero por esas pocas personas que hubo y ha ido habiendo, quiero que en los créditos de esta semana y de estos dos meses tremendamente distintos entre sí, que me dejan el mismo resultado al compararlos, sólo quepa incluir a las personas, poquitas, pero existentes, que han supuesto apoyos externos, que día tras día me han preguntado qué tal, que he visto por la Universidad, Valencia, a distancia por Internet, que han sabido que estaba mal sin enterarse a priori, que han tenido el don de saber cuándo las cosas no funcionaban y, aunque tengan -algunas- una o dos semanas de existencia, que han sabido entrar y, en cuatro o cinco veces, cambiar mis esquemas. A toda esa gente queestá ahí diariamente, que escucha, que aconseja, que por un momento deja lo que hace por prestarme una atención pequeñita, que me quiere y a la que quiero, que siempre me deja algún detalle esporádico al levantarme, irme a dormir, me menciona acordándose de mí o... en fin, hace cualquier cosa, por pequeña que sea, que evidencia que no se ha ido de mi lado, quiero hacerle un shout-out y decirle que los aprecio mucho, aunque quizá no lo haga ver tan evidente.
Así que muchas gracias a...
Pilar, por ser mi único verdadero apoyo externo durante el domingo y el lunes, aunque fuese a 400 kilómetros de distancia. Por dejar de ver una película y liarte dos horas a hablar conmigo. Por permitirme que te molestase con mis líos de faldas, con mis dudas existenciales, con mis agobios que bien conoces y, sin pedir consejo, porque somos diametralmente opuestos, prestarme tanto oído, tranquilizarme tanto y hacerme pensar que todo estaba en orden aun cuando en mi cabeza era una amalgama extraña. A poquitas personas os voy a llamar 'serendipia' en la vida, pero a ti te conocí a través de una pareja que tuve por dos años, que dejé por acuerdo mutuo, y son ya tres y medio, o cuatro, que te tengo en mi vida, muchas las veces que te he ayudado y que he estado ahí de madrugada contigo (¡Ay, el día que nos vimos en Valencia, qué alegría!). Nada más bonito que la reciprocidad, y ayer por ti... hoy por mí. Espero que puedas ver mis dudas disiparse y hacerse realidad mis voluntades, porque, para cuando suceda, estaré receptivo para ver, desde la barrera, lo tremendamente bien que te va con tu pareja, tras tantos años en los que no tuviste suerte con las relaciones. Me quedo con una cosa que dijiste: 'no debo dejar de ser como soy, pero sí controlar cuánto lo soy', 'nunca dejes de darlo todo por alguien, pero sí mide cuánto dar a cada momento'. Te haré caso. Moriré en mi causa con las botas puestas, pero sin sangrar.
JuanLu, quien, recuerdo, se pasa por aquí para leerme de vez en cuando, un tío grande, dos años y poco ya, que, si está leyendo esto, no se esperará ni de coña aparecer, pero sí, lo ha hecho, porque lo he tenido toda la semana presente. Por Facebook, sabiendo que me leía, y tanto en Facebook como en un Instagram que no uso, publicando una foto y una reflexión sobre un atardecer que yo también pude presenciar, que me llenó de positivismo. Y porque este cabrón que no conoceréis el resto, se ha prestado a escucharme, verme (y verme con el resto de su grupo de Bioquímica, para mí pilares fundamentales) y animarme tantas veces que... madre mía. Nunca se puede conocer a una persona al cien por cien, ni sabré por qué ha pasado, sólo sé que hemos pasado por el mismo proceso y él ya está como yo nunca me imaginaría verme. A JuanLu, de corazón, gracias por figurar ahí.
Alba, otra 'serendipia', te conocí también por una persona, como Pilar, que fue y no fue durante dos años, y con la que pudimos quedar, y verte, hace ya diez meses. Siempre lo digo 'algunas cosas, que se postulan como preciosas, deben 'no ser', para que otras sean'. Fuisteis tú y Pilar, y con eso ya tengo suficiente. Quien no fuese... lástima, y aquí estoy siempre, aun así. A ti, sin embargo, te conocí antes, puede ser que ya roce los 4 años, te conocí cuando me mandabas audios cantando, cuando todavía eras, a ojos de hoy, irreconocible, cuando hablabas de proyectos que hoy son realidades y estabas con personas que hoy son chistes. Y me conociste cuando estaba dudando entre letras, ciencias, Medicina, Física, si irme a Barcelona, casi contigo, si quedarme en Valencia, si pegarme un año sabático... Y estuviste ahí todo el año pasado, con una ruptura ayudando, felicitándome por los exámenes, preguntándome aunque fuese yo quien hablase entre cero y nada, y ahora, en ese 'ayer por mí, hoy por ti', al revés que con Pilar, hoy soy tu médico, escucho tus problemas, que son comunes a los míos, tratando de ayudarte, y me alegro como si de una hermana te tratases, cuando me dices que todo va bien, que le plantas cara, que lo superas, cuando sales en periódicos o la tele precisamente por lo bien que cantas, que el instrumento del ser humano es la voz. Hemos hablado muy esporádicamente a lo largo del tiempo, y sabes de sobra quién me gusta, me deja de gustar, cuándo y cómo, y ojalá poder seguir contándotelo.
Carmen, o debería decir 'Moncho'. Nos hemos distanciado, y es evidente. Comienzas rotaciones en hospitales, tienes tus cosillas encima, la residencia te atribula, en fin... Pero fuiste y eres otra de las 'serendipias', derivadas de conocer a 'esa persona'. Y me quedo contigo. Contigo no son 3 años, ni 4, ya van camino de ser 5. Otro 'hoy por ti, mañana por mí'. Te ayudé en lo que pude, te pasé mis apuntes de Anatomía y te enseñé a aprobarla; cuando yo dudaba de mis éxitos, cuando no daba un duro por aprobar, tú me diste tus apuntes de Histología, tú me hablaste del éxito y del fracaso, tú me dijiste que el primer examen sería mi forma de reafirmarme, tú me ejemplificaste que se puede fracasar y recuperarse, y tú, un 9 de octubre a las 4.30 de la mañana, estabas a toque de corneta cuando te dije 'Moncho, alguien ha sucedido'. En fin, en veintidós días las cosas cambian y te ilusionan cada vez más como pueden dejar de hacerlo en cualquier momento, aunque no haya sucedido y, esperemos, no llegue a suceder. Muchas gracias por haber dejado que, tras meses sin sentir, te diese una chapa de una hora sobre qué creí olvidado y volvió a vivir en mí. Ahora estás liada con 3º, pero ojalá yo pudiese decir que he llegado. Gracias por escucharme, gracias por, a cada examen, preguntarme, gracias por felicitarme en mis fechas importantes, gracias por considerarme tu 'bro', muchas gracias por la que me montaste cuando saqué la matrícula, muchas gracias por relativizarlo todo para que duela menos y en fin, muchas gracias por ser un apoyo externo. Y bueno, enhorabuena por luchar en Bachillerato tras tu trauma, de llegar a Medicina, de llevarme un año con la gorra, y de haberme apoyado cuando me cambié a tu gremio y tantos decesos familiares me llevaron a no ver más allá que un túnel.
Inés, porque estuvimos muy unidos este verano, a pesar de la distancia. También son 3 años los que llevamos hablando, época sí, época también. Has sido la persona más tierna conmigo estos días duros, que siempre me ofrece, porque sabe que estas 'tonterías' me calan, un abrazo a distancia, una maratón de pelis, teatro o libros, leerme cualquier cosa o, igual que entiende mis dudas académicas, hacemos juntos terapia, cuando peor estamos, sobre nuestras dudas, comunes, en nuestros respectivos campos, vidas, esferas y hasta personas tóxicas y, de todo ello, sólo sacamos, semanas o meses después, éxito. La distancia nunca fue buena, ni se puede cambiar un abrazo, leer un cuento o ver películas por Skype, a tener a alguien soldado a ti a tu lado, escuchar su voz o tumbarte y dejar que todo suene, pero sólo por poder tener a alguien con quien hacerlo, aunque no pueda verlo de normal, ya es más que lo que nadie puede ofrecerme. O casi nadie.
Lúa, la chica de Menorca, que me pierde (no en el mejor de los sentidos) por su acento indescifrable y que, a Dios gracias, ya tiene luz en Ciutadella, tras estos temporales. Muchas gracias por haber estado este domingo, que rompió con la tónica del sábado, ahí. Muchas gracias por no hablar por hablar, por abrir conversación siempre que sabes que algo no funciona (que hablo menos, que hablo más escueto, que directamente digo 'algo no va...'), por estar incondicionalmente ahí. Por ser un apoyo externo al otro lado del charco y por ser, tremendamente importante esto, una persona a la que sé que puedo recurrir. Que sé que me presta un minuto, aunque sea, para escucharme, a la semana, y que puedo venir, a las tantas, a decirle 'algo no va, hablamos' y al día siguiente, la hora siguiente, o cuando sea, estará ahí para darme los buenos días, tardes o noches y decirme, con confianza: 'y ahora, desembucha qué coño pasa'.
Enrique, el verdadero bro, que conozco desde 2015 por lo menos, con el que he batallado de la hostia contra todo tipo de seres por Twitter, el que hizo mi 2016 y 2017, el Dios del inglés y las horas muertas, el crítico y el máquina que lleva dentro, por mucho que por fuera le pueda pasar de todo, el máquina que comenzó cuando yo acabé, y que se lo toma todo con filosofía, el tío que me ha metido de nuevo en el gimnasio, en 'La Jaula', con el que paso vídeos chorras, que me menciona a cada segundo con cosas que le recuerdan a mí, al cual veré pronto, si todo va bien, que siempre tiene algo malo que decirme acerca de la dieta o el entrenamiento y que, cuando estoy jodido, tiene unas palabras, poquitas, buenas conmigo y, lo siguiente, son memes para aburrir hasta que me acabo descojonando y olvidando qué me hizo (o quién, estos días atrás) sentir mal. Ese tío que me comparte a Nick Drake 'para que puedas llorar, coño, pero en condiciones, cutre'. Y vaya que si lo he hecho con Pink Moon o Another place, estos días. En fin, un verdadero apoyo, años y años de hablar todos los meses, de seguirnos en todas las redes, de defendernos, de aconsejarnos y, sobre todo, de recibir mensajes cargados hasta la polla de positivismo y de enhorabuenas y, lo más gracioso, de notas de voz partiéndonos el culo de madrugada hasta que despierte a medio vecindario.
Miguel, un amigo con el que puedo contar diariamente, con el que ya son, también, 5 años de instituto, con el que puedo hablar de todas las personas que hay en mi vida y me gustan, quien estos días me ha presentado a más de las que puedo asimilar y lo odio JAJAJA, la única persona a la que espero cuando llega más de cinco y diez minutos tarde, y la única que el domingo fue capaz no ya de sacarme de casa sino, al menos, de hablarme. Cinco, seis años... yo ya no lo sé. Pero unos cuantos. Y cientos de kilómetros al cabo de un cuatrimestre andando de Alameda a Burjassot, entrando a tiendas extrañas, armando cirios por El Carmen, compartiendo frustraciones, un 1º y 2º respectivamente de carrera en el que compartimos el dejarnos dos o tres materias y sacarlas sin saber cómo, el venirte a mi casa y hacer postpartido, el ayudarte también a que dejases relaciones que no te convenían, y ahora ver que tienes una pareja extraordinaria, que te apoya en todo, está siempre ahí, te quiere mucho y, lo mejor, es mutuo. No me corto en decirlo: eres mi mejor amigo. No eres el más serio, pero sí el que mejor me hace sentir. No es que formes parte de mi once inicial, es que nunca te vas a retirar de mi vida.
Edu, otro amigo con el que puedo contar, aunque no sepa muy bien cómo me encuentro, aunque tenga la mente en cuestiones amorosas... En nuestro caso son ya 9 años, tu madre me hizo decantarme por la ciencia, nuestros padres son íntimos, tu casa es la mía, espero que te vaya genial en el plano afectivo, porque le estás echando muchos huevos e ilusión a la persona que quieres, y que siento mucho que nuestros horarios ya no coincidan, ni estemos en Campus similares (en 2017, yo en Burja y tú en la UPV, en 2018, yo en Blasco y tú en Burja...), y que para meternos un alcohol sano por El Carmen o salir a correr mientras hablamos de la vida, siempre estaré. La primera conversación sobre la que, para mí, es 'la persona', la tuve contigo .Y no he tenido más con nadie. Sólo tú sabes cómo está ahora mismo mi vida si bien no cómo me encuentro al respecto, y sólo yo sé cómo está la tuya. Así que me entenderás.
Ahora, vienen créditos más rápidos, de pasada, gente que está ahí, pero menos, y aun así lo sigue haciendo:
Miriam, por llevar ahí 3 años también, por escucharme, por dejar que te aconseje, por confiar tanto en mí que, tras 4 de relación con tu pareja, y a 700 kilómetros, sea el primero que se entere de lo sucedido. Y gracias por apoyarme en mis proyectos. Nos une más que la ciencia.
Claudia, por llevar, tú sí, 4 años, por haberte conocido leyendo en una biblioteca, un sitio más normal, la verdad, por haberte leído mi libro favorito cuando te lo dije, por habernos carteado (en unos días hará 3 años que te debo una carta, pero te fuiste, fugaz, de Zamora), por haber tomado a la ligera una separación con la persona a la que más quería tras más de 2 años y haberme sacado del pozo en nada y menos. Eres un cerebro con patas, y me dejas sin palabras y sin '¿Por qué sí? ¿Por qué no?', sólo tú eres capaz. Y saber que estás más cerca por tu cambio de Uni me motiva a pasarme a verte un día de estos, sólo déjame que el Puente de Diciembre busque alguna excusa para ir al Norte.
Teresa, por aguantarme todo el curso pasado soltando mierda del sistema, porque allá, en Sudamérica, 'tenés' peor el asunto, y cuando me lo cuentas, me entristezco. Por darme conversación a las tantas de la mañana (¡Bendita diferencia horaria!) y por hacerme confesiones nocturnas que ay... Que no me lleven mis carnalitos de Cerro Tololo (Chile) cerca de tu patria, que nos correremos buenas Coronitas por allá.
Alberto, que me metiste en Bioquímica, cabrón, con tu encantamiento de serpientes, ya habiendo pasado casi 3 años, y luego resultaste, meses después de comenzar la relación con 'una chica de Medicina', su mejor amigo desde hace más de 8. Cabrón, que estás en todas partes. Decirte que gracias por tu apoyo, discreto, pero firme, que me alegré de, este año sí, llegar a tiempo a tu cumple y que quiero verte ya de ya en Burjassot para darte tus apuntes de 1º, ¡AHORA QUE TE HAS GRADUADO AAAAAA! y hablar igual que lo hiciésemos cuando chocheé. Fuiste la única persona que me ayudó a salir del gran bache que fue la ruptura.
Isaac, Clàudia, Xavi, Néstor y Luis: a Luis ya lo perdí, y camino voy de hacerlo con Isaac, a pesar de que seamos vecinos y, otrora, mejores amigos de ir a conferencias, monumentos, calles, entrenamientos, la playa... Pero a Xavi lo tengo ahí, en las sombras. A ti, Clàudia, que, medio año después, también resultaste ser, en mi propia carrera, la mejor amiga (¡Se nos han juntado en Bioquímica el mejor amigo y la mejor amiga...!), de mi entonces pareja, que celebramos juntos cumpleaños, que me fui a por fósiles a la otra punta del mundo para traerte uno porque eras mi bióloga favorita, y que te encantaba tocarme el culo porque era lo poco bueno que tenía, JAJAJA, decirte que bueno, estamos más lejanos, pero recuperar contacto y ver que somos cierta familia me reconforta, y que te deseo suerte con tu pareja. A ti, Néstor, decirte que la vida da vueltas, y no te voy a negar que la has cagado. Y que ello ha tenido su moraleja. Pero no todo te ha venido de cara, sino contra ella, ni ha sido justo. Acaban 3 años de relación justo cuando a mí se me ocurre venir a hablarte de las mías... pero sé que cuento para ir a jugar un Munchkin a Benimaclet en cualquier momento, y tú cuentas conmigo para cocernos a cervezas. Ante todo, gracias por haber sido mi compañero de pelarme clases en Bioquímica, por haberme parado los pies cuando todo lo peor me vino junto el año pasado y se me hizo bola, y gracias por ser la puta risa todas las primeras horas.
Y mil gracias a todo lo que no fue, debió 'no ser', para que otras cosas fuesen, sean o vayan a ser (ya me da igual el tiempo verbal que use, estoy demasiado perdido y cansado de escribir):
Muchas gracias a Paula, no olvido haberte conocido de chorra, en una competición a la que no quise ir, principios de 2014, 15 tiernos años. En un debate al que no quise ir. En una red en la que apenas pasaba. Y que ahí empezasen los 2 años que más recuerdo, que me enseñases tanto. A ser la persona por la que más me haya pillado jamás en la vida, a saber gestionarlo, a querer, a desvelarme por alguien, a no irme a dormir hasta que no estuviese bien, a reprenderle por joder su vida sin darse cuenta, a levantarme a las cinco jodidamente mal y que ahí estuvieses tú, en cualquier momento y a cualquier hora, no sé ni cómo lo hacías, tenías palabras para todo, y todas servían, por enseñarme a lidiar con mis enfados (porque, si no, estos días hubiese mandado a la mierda al 99% de gente que conozco), de haberme derrumbado casi al conocerte, de llegar a esperar mensajes como agua de mayo, de preocuparme por ti, y de aprender que las cosas se joden si te importa más el miedo, la inseguridad... que la otra persona. Fueron dos años, seguidos, y pico... Ahora, son casi cinco, pero de otra forma. Nunca te perdonaré que, teniendo yo otra pareja, volvieses para querer retomarlo. Pero, a pesar de ello, te guardo como un listón verdaderamente alto y como la persona más adecuada en el peor de los momentos. No daré con alguien más parecido nunca, pero sí mejor. Sé que vendrás a Valencia, y que a veces me lees. Ya no deseo nada, pero me pasaré cinco minutos a darte un abrazo.
Muchas gracias a María, no olvido que fueses mi primera relación cerrada, seria, verdadera, de ti guardo una caja con recuerdos que abro dos o tres veces al año, poco más. De ti aprendí a sonreír sin excesivo motivo, a cantar, a no cuestionarme todo tanto, a relativizar la mierda, a hacer tremendas locuras por alguien y a aguantar lo que no está escrito solo por amor. De ti aprendí algo que ha salvado a mucha gente que ha venido a posteriori, y que fue estar mal con alguien y, en minutos, horas o segundos, ser capaz de restaurar esa situación. De seguir viendo la persona a la que quieres a pesar de que todo vaya mal. Y también me enseñaste algo por lo que lo dejé contigo, y lo hiciste conmigo, y así se pactó: a saber cuándo dejas de ver con esos ojos a alguien, te invade el miedo y te das cuenta de que todo está muerto. Tú me enseñaste a no continuar mis enfados para salvar relaciones donde primase el cariño, cosa que ha salvado a muchas personas que han venido después, pero también me enseñaste a saber cuándo parar, cosa que está por defenestrar a otras tantas. Fuiste una lujuriosa arma de doble filo, sobre el cual bailé durante mucho tiempo, y sólo por haberme enseñado los dos extremos del amor (que del amor ya se encargó, un año antes, otra persona), te debo agradecer.
Y gracias, como agradecimientos que pasan rápido, por no haber sido, o apenas haberlo hecho, a Cristina, por haberme demostrado que se pilló, por sus regalos, sus dibujos, sus conversaciones, sus birras a cualquier hora... pero por no haber sido el momento. No conjugábamos, y dos metales que se juntan, o se unen para siempre, o se oxidan al poco tiempo. No fue, y ya está. Me alegro de que no hubiese ningún tipo de contacto afectivo, porque así no pude engañarla con falsas esperanzas. Para lo bueno o para lo malo, aprendí a ser directo con alguien y no seguir en algo que no quiero. Pero gracias a ti, tras ello, viví mi mayor periodo de soledad voluntaria y aprendí lo que era la libertad, la tranquilidad y el volver a ser amigo de alguien a quien quieres, pero no funciona. Algo que, creo, sólo me sucederá contigo.
Y a la otra Cristina, por haberme considerado algo más que un amigo, por haberme dejado entrar a su casa sin destrozarla, haberme llevado por toda Valencia durante un año, por haber sido la persona con la que más me reí durante dos, y por haberme presentado a Laura, con quien pasé grandes momentos, pero jamás me planteé, por mucho que quisieses juntarme con ella, una relación, y -ahora lo sé- desgraciadamente lo dejaste con mi mejor amigo. Y a Mariana, porque fuiste la primera persona que se lanzó conmigo, y de esto hará, puede ser, 6 o 7 años, cuando yo era grafito y no diamante, pero pocos lo sabían, pero yo seguía bajo mis altas presiones forjándome, que me enseñaste que no era el patito feo del percal. Y a Miriam, que quisiste ser durante julio y agosto, insistentemente, pero te fuiste para, en septiembre, dar paso a más gente, que me enseñaste que una persona puede ser de tu agrado hasta que comienzas a conocerla, y no te puedes enamorar de todo lo pernicioso, de igual manera en que si expones una relación, y ésta es a tres partes, con familiares o amigos, acceder a ella es suicidarte. Y a Claire, la mejor médica de Montpellier -aunque le resten todavía tres años para ser médecin-, porque me enseñó a tener lo más parecido a una relación, sin serlo, que expone Bonjour Tristesse, libro que ambos conocemos, que me sigue felicitando, si se acuerda, por los aniversarios y que pudo ser a distancia, pero nos enseñamos que, las distancias, si bien son salvables durante meses y el amor mueve muchos kilómetros a las personas, éste último también te hace valorarlas -si es verdadero- tanto, que prefieres verlas con otra persona, por mucho que las aprecies, antes que contigo, sólo porque podrá darle el cuidado y atención continuado que se merece.
Finalizo con esa frase, porque eso es el amor. No iba a hablar de agradecimientos. Os he colado una trola como una casa. Sólo he hablado de por qué estáis en mi vida, por qué os quiero y por qué siento amor, en el sentido mínimo de cariño, o máximo de querer, qué me habéis aportado, y enseñado, cuáles habéis sido mis amores y quiénes estáis siendo las personas de mi cariño. Y por eso, ya que os he embaucado, acabo con la frase que debería haber abierto esta entrada y, sin embargo, la cierra, habiendo motivado todo lo anterior. Es de Bonjour, tristesse, hoy lo acabé, me encanta, porque me ha hecho parar todo en seco, quizá yo corro mucho, voy demasiado lento, me ilusiono fácilmente, me boicoteo a mí mismo o... quizá es ajeno, pero me lo puedo aplicar:
+ Te haces una idea un poco simplista del amor. No consiste en una serie de sensaciones independientes entre sí...
- Pensé que así habían sido todos mis amores. Una emoción súbita ante un rostro, un gesto, un beso... Instantes plenos, sin coherencia, a eso se reducía todo mi recuerdo.
+ Es otra cosa... Un cariño constante, la dulzura, la añoranza... Cosas que tú no puedes entender.
Finalizo, como todas las semanas, con mi 'pronóstico'. Ya he dado mi diagnóstico, mi tratamiento (siempre, siempre, siempre, será 'recordar'), y ahora me queda dar el devenir. En esta ocasión... pronóstico reservado. Porque me lo reservo, y porque lo desconozco. El viernes hubiese dicho la mayor cantidad de personas posibles en ellos, el sábado, los viajes más bonitos, el domingo, no hubiese visto a corto plazo, el lunes, hubiese querido cancelar todo largo plazo montado, ayer, me la hubiese sudado el futuro, y ahora mismo, que estoy a 27 minutos del 1 de noviembre y el reseteo que para mí significa, sólo veo como pronóstico que las cosas vengan, y no haya de ir yo previéndolas. Pero bueno, como he previsto unas cuantas, para mí y quien se una, estaré aquí, estudiando Epidemiología, Psicología y Ética para vertebrar 15 de los 32 créditos de fácil aprobado de este cuatri, y acabarlos antes de que terminemos la materia para así ir sobrado, y la semana que viene comenzaré con el núcleo duro (Histología - Fisiología - Neuroanatomía), todas ellas, más o menos, comenzadas. Estudiaré, y lo sacaré. No sé quiénes invertís en mí, pero por vosotros, nadie, o quizá alguno o alguna, lo sacaré. También iré a las dos conferencias que tengo programadas, para las que reservé a mansalva, a todos los conciertos programados, a todos los monumentos que quiero ir, aunque sea por mi propio pie, y seguiré con mi idea de fugarme unos días en diciembre en un viaje a la alta montaña. Bueno, y si me sigue leyendo alguien, que no estoy en WhatsApp. Estoy en la vida real. No puedo decidir lo que cada día cambia, no puedo contar con lo que unos días se difumina y otros se hace claro, porque una persona, que falleció, me dijo -a título póstumo-: 'lucha, las cosas que valen la pena, cuestan'.