23 de enero de 2016

Aimer et haïr


   
  Pour ma petite et inconnue puce.


Vous êtes la mer,
et je suis une barque.
En naviguant par t’immensité 
je me vois secoué par tes vagues… 
Regarder le bleu reflet de tes yeux,,,
Voyage de l`âme,
ou le pire cauchemar? 

Est-ce qu’il aura une calme dans la ténsion? 
C’est un grande combat 
où je seulement suis ébranlé par t’orage:
penser à toi, quelle grande chagrin.

Un amour mutuel 
que due à nôtre ego 
est devenu en haine. 
Bercé dans ton corps 
je me suis perdu
autant que toi même. 
Allons nous rencontrer, alors!

Peau contre peau, 
Face à face, 
Sexe enragé, 
Dernier scène de cette échac 
Pour mettre à notre histoire un aigre-douce point...
... final.

Et après tout 
s’évanouira la bête noir, 
Notre obstination mourira, 
Comme l’amour que ont eu...
... autrefois. 

Bonjour, 
solitude.

Au revoir,
petit puce.

15 de enero de 2016

Imbrífera.

Imbrífera. 


Era como el mar, 
parecía preciosa por fuera 
pero en su seno adentrarse era imposible.

A los ojos de la gente
su apariencia era colorida, fresca y apetecible,
como el agua al amanecer,
cuando se alza el sol naciente
y los rayos comienzan a delinear la costa
augurando así un día apacible. 

Pero todo día angelical,
engendra noches de demonios 
y no eran sino sus aguas por la noche 
vivo reflejo de su muerta alma, 
de un fondo indivisable 
del que ni la luz ni las personas 
de su escapatoria daban testimonio. 

Gran abismo se abría a sus pies, 
pues de vacío estaba hecha 
y lanzarse a este la tentaba, 
Tantos años de odio propio y de experiencias fatales 
habían hecho de su corazón una vacía alcazaba 
de muros infranqueables 
pero a su vez de endeble muralla. 

Sus pensamientos eran monótonos,
a la par que destructores,
como el romper de las olas 
en las noches de tempestades. 

Y por una de ellas pasaba por aquel instante,
solo esperaba el último golpe,
de gracia o de suerte, 
como el trueno que anuncia el comienzo del diluvio 
o el haz de luz matutino que anuncia los albores...

Pero sabía que no llegaría 
trataba de convencerse de que su mala racha era pasajera
mas se encontraba en la más pura deriva 
ahogada en un mar de decepciones, 
atrapada sin destino ni partida 
en un tren de emociones
dentro del cual anhelaba
al final del mismo túnel, 
atisbar las luces que anunciasen el fin… 

Pero sabía que no ocurriría,
Ella era gris,
estable mezcla entre luz y oscuridad,
a pesar de que su vida se podía resumir 
como la más absoluta inestabilidad. 

Todo cambiaba rápidamente en ella,
como los vientos inconsistentes 
que tornan el mar voluble y encrispado, 
Y así era su vida,
continua caricia del viento sobre sus aguas,
a veces brisa marina,
a veces galerna dañina, 
Un mar surcado por corrientes siempre chocantes, 
rutas sin rumbo, 
en las que se perdieron miles de personas, 
errantes. 

Aunque fue ella quien se las perdió
y del recuerdo del olvido 
tan solo quedan cicatrices letales. 
Qué doloroso y a la vez placentero resulta 
al término de cada noche de tu vida 
levantar con tus finos dedos la película de olvido 
sobre tus profundas heridas.

Esas personas que en su día perdió 
se habían encontrado en su cabeza, 
ya no eran errantes, 
sino entes de vacuidad 
que habían ido a encontrarla en un momento de bajeza 
y amenazaban con sumirla en otra crisis de identidad. 

Comenzó a pensar en ese mismo instante, 
las nubes se cernieron sobre el mar: 
había tormenta de nuevo. 
Los tenues relámpagos, 
nacidos en las opacas nubes de viejas ilusiones que se evaporaron
rompían su cielo de forma incesante
y daban paso a truenos lejanos 
que adoptaban la forma de sus pensamientos
en su mente fragores reverberantes. 

Mas esta vez no quiso enfrentarse a ellos,
sus ilusiones hubieron naufragado; 
ya no podía llevar el timón.
Se dejó caer sobre su lecho 
pensando en que existe otra forma de crear 
llamada 'destrucción'. 

Llenó su mar de lágrimas,
en vano, 
no era ella un mar 
que de su alma servía de espejo, 
Lo eran sus ojos
del color del agua y a la vez del cielo. 
De su frágil belleza imagen 
y de su caos interior reflejo.

No pudo escapar de la realidad.
La noche se echó encima, 
estaba destinada a vivir toda su vida perdida, 
como la estrella que se perdió buscando el Norte 
que ella jamás supo encontrar. 

Y allí yacía, postrada, 
esperando alguna ilusión 
que le devolviese la vida 
y la sacase de ese profundo mar de ensoñaciones
en el que se había visto sumida 
sin esperanza de retorno
mientras del calor de unas lágrimas 
nacidas de la mayor frialdad
nacía un indeseable y letal bochorno
que se llevaba consigo su último aliento. 
Extenuada y entre sollozos, volvía a dormir...

¿Había comenzado el nacimiento de un nuevo día… 
O habían vuelto, de nuevo, sus emociones a morir?


2 de diciembre de 2015

Hagámonos realidad.

'Ne me quitte pas; no me abandones'.

Me siento frágil, pálido e inmensamente pequeño, como un narciso de horas caducas que está terminando de perder las pocas que le quedaban. Necesito, como diría Ausiàs March, al lirio entre cardos, a esa persona que me devuelva la creencia, aunque ciega, en la vida. A ese precioso lirio dentro de un mundo de espinas que ilumine mi vida y al que quiera regar toda mi vida. Te necesito. Brotemos de entre las briznas yermas y seamos bosque, solos, tú y yo. Lleno de vida, de murmullos, de oscuridad y destellos, de pequeños recovecos y de calma, poblemos montes que coronan naciones y nutrámonos de ríos de amor.

Convive conmigo en mis días hasta que, como el astro errante que soy, me apague poco a poco y muera en la oscuridad de la noche que jamás veré, no huyas, por favor, cuando veas que, pese a ser enorme, estoy vacío por dentro y aniquilo a aquel que se acerca a mí y que, comparado con el resto de estrellas, soy mucho más insignificante. 

Ni siquiera te pido que me mires a los ojos; al fin y al cabo nadie se atreve a hacerlo y, quien lo hizo en su día, quedó ciego e ignorante para siempre, solo que sepas aceptar a este pobre Sol que tan solo puede ofrecerte un poco de luz en tiempo de bonanza. Que no pretende tratar de cambiar tu herida superficie sino de vivir en ella y cicatrizar contigo y de producirte un rubor cada pocos meses que te haga ver la joya más hermosa y natural de todas cuantas existen en el cielo, aunque la gente rara vez sepa apreciarte.

Solo tu forma coincide con la de mi cerradura, y quiero que seas la llave que me libere de mi jaula. Quiero que seamos pájaros libres cuyo canto sea la melodía de su alma: un vals rítmicamente arrítmico como el que bailan dos ancianos con la ternura de haberlo hecho ya otrora, que se translade alrededor del mundo sin más preocupación que la de no cesar nunca en su vuelo. Que volemos hacia mundos desconocidos, nos proyectemos y mostremos nuestro bello plumaje desplegando nuestras coloridas alas por el cielo como una lágrima nacida de la tristeza nos mostraría lo bello que es el mundo con la simple refracción de un arcoiris.

Desearía poder desnudar contigo todos los secretos que guarda la naturaleza, fundiéndonos como lo harían el mar y el horizonte y erizando nuestros cabellos como una brisa crisparía las aguas cristalinas del océano en el alba de los tiempos, haciendo nacer de nuevo a la primavera, trayendo de nuevo los colores a nuestras vidas y recuperando las hojas de las que el tiempo inclemente nos despojó. 

Quisiera revivir las historias que los lugares guardan con recelo y conocer por primera vez los lugares a los que ni el más aguerrido de los exploradores se atrevió a partir. Conocerte. Mirar al cielo y guiñarte como lo haría una estrella en el cénit, aun sabiendo que quizá esta esté muerta en el nadir del Universo. 

Quiero que seas la pluma que dé sentido a mis hojas, y las hojas que brinden utilidad a mi tinta. Que seamos la historia que se escriba mutuamente, aquella que los libros jamás contaron, y que la lengua no inventó persona que pudiera narrarla. Que ni la muerte sienta que pueda quitarnos lo vivido, y nos proyectemos hacia lo eterno, porque el amor una vez que nace, si es verdadero, nunca muere,aunque los amantes ya lo hayan hecho.

Ven conmigo e iremos allá donde las canciones no nos suenan de nada, la torpeza es entrañable y el recuerdo es vivencia. Allá donde la melodía de nuestras almas es un canto flotante en una masa etérea surcada por nosotros, pájaros del mundo, donde las cadenas se rompen, las palabras que nunca dijimos son las únicas capaces de hablar y te susurro que te quiero sin pedirte que te tapes los oídos. Allá donde el amor se libera del cuerpo y el tiempo no existe solo que se desliza por cascadas de segundos que riegan flores de vida que se despliegan de forma caleidoscópica, donde el 'nunca' no existe, y el 'para siempre' se fusiona con el 'por siempre', porque te llevaré conmigo por siempre y contarás conmigo para siempre, hasta la eternidad. 

Hoy, te propongo que seamos inmortales. Hoy, me atrevo a decirte por primera vez, aunque no me vayas a leer, que te quiero.