A M.R.R., quien ya no lee esto.
Hoy se cumple un ciclo.
Hoy hace un año de que, por estas horas, me hablases. 25 de febrero, pero de 2017.
'Me gustaría conocerte'.
Ahí comenzó todo.
El mismo día en que casi te hablo.
Un año después, Crida y castillo.
Ya ha sido una vuelta completa alrededor del Sol desde que todo comenzase, y acabase, que ha sido de 180º alrededor de nuestras vidas.
Fuiste una estrella fugaz que posiblemente no se repita, no lo pediría por deseo, la persona correcta en el momento equivocado, o la equivocada en el momento correcto, el tiempo dirá. Sé que tiene mucho guardado, y muy bueno, para ambos, por separado. Sé que ni me leerás, ni volveremos a hablar, me gusta, como me define P.B.: 'escribir al cielo'. A lo que ya se marcha, queda lejos, surca mi mente de vez en cuando... mi cielo. No hay purgatorios. No sides, no enemies, la canción que hizo que te conociese.
Solo me gusta recordar los aniversarios, buenos o malos, en este caso, de algo que ya no sucede, y eso sucede, por lo que no calificaría ni de bueno, ni de malo, solo de circunstancial. Y este es uno de ellos.
En unos días estaremos en un banco mirando un lagarto, en unas semanas en la Nit del Foc. Por separado, cada uno en un puente, y con otra persona. En poco más de un mes, mirándonos de forma intensa. En mes y medio, besándonos. Y así hasta que seamos novios, estemos en Medicina (eso no cambió, ni cambiará, mi camino no se separa de estas lides), nos vayamos juntos en verano, difiramos en Alborache, todo cambie, y al mes lo dejemos. Lo dejes. Nos hagamos un favor de no herirnos. Nos dejemos de hablar. No volvamos a hablar, y además, busquemos no encontrarnos.
Feliz aniversario.
O aniversario.
Yo, feliz.
El Ave Fénix, que en dos meses ha logrado resurgir de sus cenizas, saluda a quien fuese en su día la Petite Hirondelle. No odia porque sabe que todo cuanto sucedió fue en su plena lucidez.
Que los recuerdos nos sean leves.
Para M.R.R.
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