Ahora veo que han llegado
los días largos.
Miro
por la ventana
La
tarde gris y melancólica
En
la que un día alegre y claro
Ha
desembocado.
Y
que le confiere a la ciudad
Un
aspecto apagado.
Y
empiezo a recordar momentos del pasado,
A
evocar cosas que ni siquiera sucedieron,
Me
teletransporto a otras épocas,
En
este mismo lugar.
A
todas las historias que aquí se vivieron
Y
que, con recelo, guarda esta ciudad.
Esperando
a estas grises tardes
Para
podérmelas contar.
Intento
escribir en prosa,
Pero
me resulta imposible.
No
alcanzo a leerme exteriorizando,
Sin
procesar lo que siento,
Necesito
la poesía,
Necesito
traducirlo a un lenguaje que sólo yo entiendo.
Miro
por la ventana
Y
observo multitud de edificios
Cada
uno con sus pequeñas lucecitas,
Como
candiles que iluminan la ciudad
En
esta lúgubre tarde de invierno
A
la que vida dan.
Algunas
se encienden,
Otras
se apagan como si de un guiño se tratase.
Parecen
insignificantes,
Pero
cada una alberga una historia diferente;
Una
vida distinta,
Mundos
dentro de un mundo:
El
Universo de la gente.
Seres
que comparten nuestro espacio,
Nuestra
época,
Pero
forman parte de otra dimensión,
Personas
cercanas,
Que
una insignificante distancia
Convierte
en lejanas.
Gente
que espera ser conocida,
Gente
que jamás conocerás.
Muchas
veces escucho música,
Y
me transporto a lugares que nunca pisé,
Viviendo
por primera vez historias que jamás viví,
Aunque
sólo en el mundo de mi imaginación
Tengan
validez.
Pensamientos
fruto de un alma que vivió muy poco.
De
unas alas cortadas antes de crecer.
De
una vida que me hubiese gustado vivir
Pero
jamás viviré.
De
muchísima gente genial
Que
espera ser conocida allá afuera,
De
mucha gente que jamás conoceré,
Cuántas
historias pudieron ser vividas,
Cuántas
personas pudieron ser conocidas,
En
qué grandes épocas pudieron suceder…
Historias
que no imagino,
Muertas
antes de empezar,
Sobre
personas que ni siquiera conozco,
Palabras
que ni siquiera entiendo,
En
épocas que murieron hace tiempo.
El
momento llora,
Y
los tiempos felices llegan a su fin,
Oigo
cómo se acaban,
Sin
resistirse a morir.
Atrás
quedó aquel tiempo en que todo era felicidad,
Ignorancia
más bien,
En
que todo era precioso y nada malo podía suceder,
Los
mejores tiempos de mi vida que viví sin ser consciente,
Aquellos
en que conoces de verdad a la gente,
Y
que ya jamás recuperaré.
Suena
de críos,
Pero
no deseo crecer.
El
mundo se ha convertido en un lugar
En
que sólo domina la falsedad y el propio interés.
Atrás
quedaron la sinceridad y los buenos modales
De
los niños que ahora son más que chavales.
Muchas
veces no logro callar mis impulsos,
¿No
se da cuenta la gente de que nada tiene sentido?
Empiece
como empiece,
El
pensamiento final es el mismo,
Nos
tomamos, en definitiva, muy en serio todo
Sin
pensar (O sin querer hacerlo)
En
que todos acabaremos del mismo modo.
Exactamente igual que el que odiábamos o queríamos
Exactamente
igual que el que pasó de nosotros
Que
el que estuvo siempre a nuestro lado,
Que
el desconocido o el famoso,
Que
el rico o el pobre marginado…
Hemos
alimentado durante años
Cosas
que han muerto al término de los mismos.
Nos
hemos mantenido
Para poder morir.
Hemos
malgastado una vida,
Llena
de pretextos,
Le
hemos dado el mismo sentido que todos,
Siguiendo
la ley de la mayoría.
Pero
no sabíamos que la mayoría estaba equivocada,
A
lo mejor era el suicida
Quien
más la amaba.
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