4 de noviembre de 2015

Ahora veo que han llegado los días largos.



Ahora veo que han llegado los días largos.

Miro por la  ventana
La tarde gris y melancólica
En la que un día alegre y claro
Ha desembocado.
Y que le confiere a la ciudad
Un aspecto apagado.

Y empiezo a recordar momentos del pasado,
A evocar cosas que ni siquiera sucedieron,
Me teletransporto a otras épocas,
En este mismo lugar.
A todas las historias que aquí se vivieron
Y que, con recelo, guarda esta ciudad.
Esperando a estas grises tardes
Para podérmelas contar.

Intento escribir en prosa,
Pero me resulta imposible.
No alcanzo a leerme exteriorizando,
Sin procesar lo que siento,
Necesito la poesía,
Necesito traducirlo a un lenguaje que sólo yo entiendo.

Miro por la ventana
Y observo multitud de edificios
Cada uno con sus pequeñas lucecitas,
Como candiles que iluminan la ciudad
En esta lúgubre tarde de invierno
A la que vida dan.

Algunas se encienden,
Otras se apagan como si de un guiño se tratase.
Parecen insignificantes,
Pero cada una alberga una historia diferente;
Una vida distinta,
Mundos dentro de un mundo:
El Universo de la gente.

Seres que comparten nuestro espacio,
Nuestra época,
Pero forman parte de otra dimensión,
Personas cercanas,
Que una insignificante distancia
Convierte en lejanas.
Gente que espera ser conocida,
Gente que jamás conocerás.

Muchas veces escucho música,
Y me transporto a lugares que nunca pisé,
Viviendo por primera vez historias que jamás viví,
Aunque sólo en el mundo de mi imaginación
Tengan validez.

Pensamientos fruto de un alma que vivió muy poco.
De unas alas cortadas antes de crecer.
De una vida que me hubiese gustado vivir
Pero jamás viviré.

De muchísima gente genial
Que espera ser conocida allá afuera,
De mucha gente que jamás conoceré,
Cuántas historias pudieron ser vividas,
Cuántas personas pudieron ser conocidas,
En qué grandes épocas pudieron suceder…

Historias que no imagino,
Muertas antes de empezar,
Sobre personas que ni siquiera conozco,
Palabras que ni siquiera entiendo,
En épocas que murieron hace tiempo.

El momento llora,
Y los tiempos felices llegan a su fin,
Oigo cómo se acaban,
Sin resistirse a morir.

Atrás quedó aquel tiempo en que todo era felicidad,
Ignorancia más bien,
En que todo era precioso y nada malo podía suceder,
Los mejores tiempos de mi vida que viví sin ser consciente,
Aquellos en que conoces de verdad a la gente,
Y que ya jamás recuperaré.
Suena de críos,
Pero no deseo crecer.
El mundo se ha convertido en un lugar
En que sólo domina la falsedad y el propio interés.
Atrás quedaron la sinceridad y los buenos modales
De los niños que ahora son más que chavales.

Muchas veces no logro callar mis impulsos,
¿No se da cuenta la gente de que nada tiene sentido?
Empiece como empiece,
El pensamiento final es el mismo,
Nos tomamos, en definitiva, muy en serio todo
Sin pensar (O sin querer hacerlo)
En que todos acabaremos del mismo modo.

Exactamente igual que el que odiábamos o queríamos
Exactamente igual que el que pasó de nosotros
Que el que estuvo siempre a nuestro lado,
Que el desconocido o el famoso,
Que el rico o el pobre marginado…

Hemos alimentado durante años
Cosas que han muerto al término de los mismos.
Nos hemos mantenido
Para poder morir.

Hemos malgastado una vida,
Llena de pretextos,
Le hemos dado el mismo sentido que todos,
Siguiendo la ley de la mayoría.

Pero no sabíamos que la mayoría estaba equivocada,
A lo mejor era el suicida
Quien más la amaba.

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